Mi febrero en A Punto de Comer
Natalia Ibañez

12-02-2018 23:49

Una mesa. Mezcal. Copas de vino. Café. Sobremesa. Me gusta pensar en esa fina línea que existe entre satisfacer una necesidad básica y disfrutar de uno de los placeres más grandes que tiene esta vida. Ese momento en el que saciar el hambre se convierte en una actividad que puede llegar a dejarte sin palabras. Es curioso que los mejores momentos de mi vida los haya pasado alrededor de una mesa. Y es aún más curioso preguntarse qué es lo que tiene que pasar para poder vivir intensamente el acto de comer. Si juntara todos los momentos en los que he sido más feliz, se podría notar con claridad la similitud de todos.

A Punto de Comer no es una casualidad. Quizás pueda parecer que es simplemente divertido salir a comer y probar restaurantes nuevos, hasta que te topas con la realidad. Justamente a principios del 2017 aprendí lo que significaba la frase joie de vivre para los franceses, y creo que es la definición perfecta de lo que es para mí comer. Traducida literalmente es “la alegría de vivir”. Sin embargo, los franceses la toman y la exprimen como a pocas personas he visto. La joie de vivre para mi va mucho más allá de decir que se vive y se disfruta cada momento con alegría.

Comer para mí es planear un momento de enorme satisfacción. Es dedicar al menos 3 horas para ir a sentarme a un lugar y dejarme llevar por todo lo que hay a mi alrededor. Es dejar de pensar en los problemas de la vida cotidiana y simplemente estar. Es comer sin prisas ni interrupciones. Es escuchar desde la música ambiental hasta las sugerencias del día. Es estar en compañía de personas que tienen la misma pasión que tú por comer. Es estar horas y horas hablando de lo que sucede dentro de nosotros hasta llegar a dejar que tus ojos se llenen de lágrimas de felicidad, o incluso de nostalgia. Es dejar los pesares de la vida afuera y renovar la esperanza de que todo va a estar bien. Es voltear a ver a cada una de las personas con las que estás compartiendo tus alimentos y sentirse agradecido de tener su compañía. Es sentir que cada bocado te va llenando de satisfacción y plenitud. Podría incluso decir que a veces comer para mí ni siquiera es comer.

Alguna vez escuché que comer bien era encontrarse a los 5 sentidos; es decir, oír bonito, ver bonito, tocar bonito, comer bonito y oler bonito. Y sí. La experiencia del comensal ha trascendido y ha transformado toda la industria de los alimentos. Hoy en día es muy difícil encontrarse con personas que vuelvan a cierto lugar a pesar del mal servicio, o aún peor, mala comida. Afortunadamente, nos encontramos en un país con talento y potencial ilimitado y, sin duda, la mejor gastronomía del mundo. Así como la competencia crece, las maneras de hacer las cosas mejores para el cliente se multiplican. Ya no hay pretextos para comer feo por elección propia.

A Punto de Comer es salir de la rutina, de los lugares “de siempre” y experimentar, trasladarse y viajar para probar cosas que nunca antes hayas probado. Yo le llamo turismo gastronómico. No nos tenemos que ir tan lejos para darnos cuenta de la inmensa variedad de platillos que podemos degustar. Definitivamente hay para todos los gustos y de todos los precios, lo que nos deja sin excusas para no festejar el hecho de vivir en un país tan rico en tradiciones, cultura, gente y, por supuesto, alimentos. Es hora de dejar de salir a comer por comer y redescubrir el nuevo mundo de la gastronomía que el siglo XXI nos ofrece.
Comentarios


Vinculan a proceso a funcionarios de Texmelucan
Policiaca  17:30hrs   
Gabriel Castillo

En proceso el director de Gobernación



Revista Nacional Ver más




Cartelera Ver cartelera




Frases Ver más


Aviso de privacidad
Terminos y condiciones de uso
Uso de cookies
Facebook
Twitter
YouTube
Desarrollado por

©2018 Derechos reservados.
Se prohíbe la reproducción total o parcial del contenido de este sitio, sin la autorización expresa.