Cuando leo algunos versos, me siento tan humano, parte de una especie que nunca debe extinguirse: Alejandro Palma

El autor de los poemarios Inédito, Mañana y Nuncamente dialoga sobre la poesía


Educación   22-03-2019 07:26  María del Rosario Castro 






En Poesía, Octavio Paz escribe: (…) Entre mis ruinas me levanto/ solo, desnudo, despojado/ sobre la roca inmensa del silencio/ como un solitario combatiente contra invisibles huestes./ Verdad abrasadora ¿A qué me empujas? ¿Es la poesía revelación, conocimiento? ¿Es el poeta su instrumento? Estos y otros cuestionamientos aborda en una breve entrevista, a propósito del Día Mundial de la Poesía, Alejandro Palma Castro, académico en el Posgrado en Literatura Hispanoamericana, de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP.

Autor de los poemarios Inédito, Mañana y Nuncamente, su escritura es una indagación de la palabra como material y su transformación en algo artístico: “La revelación de un fenómeno maravilloso”. Por ello, apunta, “trato de captar mi asombro ante la magia de la poesía que convierte algo tan cotidiano, como la lengua, en algo particular y extraño”.

-La poesía, alguna vez escribió Paz, es conocimiento. Es liberación interior. Revela este mundo, crea otro. Si la poesía está tan cerca de las grandes preocupaciones existenciales, ¿cómo explicar que no sea un género de muchos lectores?

-Porque nos ha llegado o identificamos solo un tipo de poesía: aquella culta, de expresión difícil y entendible solo para algunos. Pero en realidad la poesía fue un asunto popular y cotidiano. De hecho sigue siéndolo solo que no nos damos cuenta. Por ejemplo, de pronto cuando queremos dar un buen consejo a alguien solemos utilizar estos versos de Antonio Machado: “caminante no hay camino/ se hace camino al andar”.

- Pensamos que se trata de un refrán…

-O si acaso de una vieja canción de Joan Manuel Serrat!, y ya casi nadie se acuerda que es un poema de Machado. Así como este caso repetimos versos, imágenes, metáforas que alguna vez fueron poemas. La poesía es tan variada como los gustos. Y por eso hay a quienes les encanta Jaime Sabines o consideran que Joaquín Sabina es un verdadero poeta y pocos son los que se han interesado por Octavio Paz. Contestando a tu pregunta, la poesía sigue de cerca las grandes preocupaciones de la humanidad solo que se trata de una poesía tan cotidiana que nunca la miramos con esos ojos.

-¿Nada más alejado del poema, entonces, visualizarlo como un texto difícil, poco claro, encriptado?

-Esa idea es una que prevaleció al cabo de los siglos pero era una sola manera expresiva: Aristóteles en su Poética hablaba de la “palabra extraña” que se alejaba de lo usual como una manera noble de componer (eso sí sin caer en el exceso); los romanos la consideraron un procedimiento retórico, obscuritas; más tarde, durante el barroco, se le llamó dificultismo y era todo un juego revelar el sentido de un poema. A principios del siglo XX el formalista ruso, Viktor Shklovski, lo denominó uno de los mecanismo de desautomatización de lo cotidiano desde el oscurecimiento y dificultad de la forma: zatrudnennaia forma. Y así ha ido pasando de época en época hasta el grado de pensar que mientras menos se entienda un poema, mejor es su calidad.

-Un mero formalismo…

-También hay que tomar en cuenta que la poesía no está para ser entendida como quisiéramos desde el ámbito de lo lógico. El poema actúa contra la lógica del habla. Por ejemplo, en Romance sonámbulo, Federico García Lorca comienza: “Verde que te quiero verde/ Verde viento. Verdes ramas […]”. Preguntas lógicas serían ¿a quién quiere verde la voz del poema?, ¿por qué reitera la palabra verde, no basta con una sola vez?, ¿cómo es un viento de color verde?, etc. Sin embargo, a pesar de no poder contestar completamente estas preguntas, sí podemos disfrutar de la musicalidad de la palabra verde corriendo a lo largo del poema. La inteligencia de un poema quizás estaría no tanto en su significado como en el sentido que tenga para un lector; esto es, me dice algo.

-Nuevamente cito a Paz: “El poema es vía de acceso al tiempo puro, inmersión en las aguas originales de la existencia. La poesía no es nada sino tiempo, ritmo perpetuamente creador”. ¿Cuál es la relación de la poesía y el tiempo?

-Dice un personaje de la película El lado oscuro del corazón, del argentino Eliseo Subiela -por cierto, una película sobre poesía con muchos poemas-, que la poesía es la única que puede detener el tiempo y por lo tanto vencer a la muerte. Claro, la idea de Paz, que viene en su maravilloso texto El arco y la lira, apunta más al carácter creativo del poema: leer un poema es recrearnos a nosotros mismos, crear otra realidad y otra conciencia a través de la experiencia poética. En dicho sentido varios poetas ven en el poema un modo de trascender el tiempo material. Lo hace el poeta medieval Jorge Manrique en Las coplas a la muerte de su padre y lo sigue haciendo Jaime Sabines cuando escribe Algo sobre la muerte del mayor Sabines, pero también Alejandra Pizarnik en Extracción de la piedra de la locura o Alaide Foppa, quien tiene estos versos tan profundos: “Quisiera vivir un día/ sin mañana”.

-En la poesía todo tiempo pasado se vuelve presente… 
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