México enviará 6.000 agentes a la frontera con Guatemala para frenar la guerra de aranceles

La Administración de Trump quiere que México acoja más asilados y que incluso asuma la condición de tercer país seguro


Internacional   07-06-2019 12:06  Staff  






La presión de Donald Trump contra México en materia migratoria dio señales este jueves de estar surtiendo efectos. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador se comprometió a reforzar la frontera sur del país después de dos días de negociaciones con el fin de evitar la entrada en vigor del nuevo arancel anunciado por Washington para el próximo lunes. Trump reclama que su vecino del sur aumente ipso facto los controles y asuma más asilados. Las negociaciones entre ambos países continuarán este viernes, según informó el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

A primera hora de la tarde, después de toda la mañana de reuniones entre la delegación mexicana y miembros de la Casa Blanca empezaron a bullir informaciones de que las posturas habían empezando a aproximarse. La secretaria de Gobernación [ministra de Interior], Olga Sánchez Cordero, anunció que México reforzará la frontera con Guatemala, con el envío de hasta 6.000 efectivos de la Guardia Nacional. Sánchez Cordero justificó la decisión tras la entrada masiva de migrantes el día anterior, aunque viene siendo la tónica de los últimos meses. Prácticamente al mismo tiempo, el Gobierno mexicano anunció que se habían congelado las cuentas de 26 personas que presuntamente traficaban con migrantes.

La portavoz de la Casa Blanca, Sara Sanders, enfrió las expectativas en un comunicado hacia el final de la jornada. "La postura no ha cambiado y en este momento seguimos con los aranceles", señaló, idea que el vicepresidente Mike Pence repitió en un acto público en Pensilvania. El canciller mexicano confirmó que en la tarde del jueves aún no se había llegado a un acuerdo pero que las conversaciones continuarán. "Así es una negociación", dijo Ebrard.

La Administración de Trump quiere que México acoja más asilados y que incluso asuma la condición de tercer país seguro, extremo al que la Administración de López Obrador se niega, al menos de forma explícita, aunque admita que debe adoptar medidas drásticas si quiere frenar la imposición de aranceles a los productos mexicanos a partir del próximo lunes. A cambio, México quiere lograr un compromiso de Trump de que invertirá en un plan integral de migración con Centroamérica, la única solución que, a medio plazo, consideran factible para paliar la situación.

Con el régimen de “tercer país seguro”, se considera que los refugiados que soliciten refugio o asilo en Estados Unidos pueden recibir la misma protección en México, así que se les puede enviar de nuevo allí si es este el país que han visitado en último lugar antes de presentarse en la frontera estadounidense. “Hemos dicho ya desde hace tiempo que un acuerdo respecto a un tercer país seguro no sería aceptable, no me lo han planteado, pero no sería aceptable", avanzó el canciller Ebrard el pasado lunes, en la rueda de prensa previa a los encuentros con la delegación estadounidense.

Cualquier medida que pacte con Estados Unidos resulta insatisfactoria para México, en tanto conlleva una cesión por su parte mayor que la que hará la Administración Trump. Es más, en el Gobierno de López Obrador dan por hecho que, aunque satisficieran los reclamos de Estados Unidos en esta ocasión, dentro unas semanas Trump volverá a emprender una nueva ofensiva contra su vecino del sur. Así lo ha hecho desde que ocupó la Casa Blanca y nada indica que vaya a frenarse en plena campaña electoral para reelegirse. “México necesita hacer más”, fue la conclusión a la que llegó el vicepresidente de Trump, Mike Pence, tras su encuentro con Ebrard el miércoles.

México asume que deberá incrementar los controles migratorios en la frontera sur y a lo largo de su territorio. El acercamiento de posturas en este sentido choca con la forma en que cada país quiere poner en práctica una solución. Estados Unidos reclama medidas tangibles a corto plazo, esto es, ya. México, a sabiendas de que necesita contentar a Trump, es consciente de que el problema se va a prolongar durante mucho tiempo y trata de convencer a Estados Unidos de la necesidad de poner en marcha un plan que incorpore a Guatemala, Honduras y El Salvador, o el problema se mantendrá. De hecho, ese plan ya ha sido diseñado con ayuda de la Cepal, el organismo de Naciones Unidas que promueve el desarrollo económico y social en América Latina. Para materializarlo, sin embargo, requiere del dinero de Estados Unidos. 
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