El Amor En Tiempos De Coronavirus
Ángel Paz

19-05-2020  23:53

A los tiempos difíciles... como yo.
A las personas que hemos perdido por el COVID-19.
A mi querido tío, el Dr. Javier Meneses Galicia. (QEPD)
A mi querido profesor del CENHCH, Germán Enríquez Galicia. (QEPD)
A mi querida tía, abogada Patricia Romero Gámez. (QEPD)
Al amor en tiempos de esta pandemia.

Les comparto, estimada lectora y lector, mi primera dramaturgia registrada que espero consuele en estos tiempos de dolor...

Acto I
Se abre el telón.
Escena Primera.

Una sala lujosa de una casa solitaria. Sin luz. Con un gran espejo. Sin mucha decoración. Casi amanece.

Aparece la “Tristeza” (Imagínese a su gusto) y dos cuerpos humanos (uno de un hombre y el otro de una mujer) tirados sobre el suelo.

Una voz (macabra) comienza diciendo:

“La tristeza se asomó y observó a los cuerpos… Sin titubeos, se adhirió a ellos. Nunca contó con que los cuerpos (aunque todavía se movían) ya se encontraban muertos... ¡Boom! Segundos antes, el ruido escalofriante quebró al gran espejo y los cristales se enterraron profundamente sobre sus pieles mientras caían inertes al suelo… Después de eso, el silencio fue prolongado ya que la tristeza disfrutaba de la tranquilidad y del paso lento.”

Tristeza: -Aún así me siento triste (lágrimas)… Llegué un poco tarde… Pero esta vez no fue mi culpa (no en su totalidad). Hay algo diferente. ¿Quién lo hizo?

Entra un personaje amorfo, muy pequeño… parecido a un átomo y con una estela brillante en forma de picos que le rodea en su totalidad… Es pesado.

Cosa amorfa (dirigiéndose a la Tristeza y con un tono de sobrada soberbia): -Debido a sus indescifrables formas de ser, “ellos” (señala a los cuerpos) solían desesperarse fácilmente. Para ellos, el amor lo puede todo. Pero no. Se les debió olvidar que hay algo más poderoso que el amar y el ser amado.

Tristeza: -¿Y eso qué es?

Cosa Amorfa: -El descuido.

Salen.



Escena Segunda.

Una cama en un hospital. Y un paciente “descansando” inconsciente en ella.
Truenos en el exterior. Entran el “Descuido” con café en mano y la “Ansiedad”. (Imaginarlos al gusto)

Descuido: -¿Por qué estás tan ansiosa? Eres molesta.

Ansiedad: -Es mi estado natural. Estas cosas me ponen así. No sé qué pensar. Tengo nervios. Incertidumbre. Y casi no he podido dormir. Tengo ataques de pánico todo el tiempo. Es inevitable en mí. Acaso tú no te preguntas: ¿Y si muere? ¿O si logra recuperarse? ¿Fue tu culpa o la mía?

Descuido: -Tienes un gran problema. No me hago preguntas tan tontas. Tú eres, además de todo, indulgente. Definitivamente, lo necesitas (señala al paciente) más que yo.

Ansiedad: -Deja de insultarme. Todo esto es más tú culpa que la mía. Tú eres soberbio, irresponsable y distraído…Y ten cuidado, no vayas a tirarte el café encim…

Descuido: -¡Rayos! Me contagiaste los nervios. Derramé el café.

Se escucha el ruido del “Holter” indicando la falta de señal de signos vitales del paciente. Entran, apresurados, Doctor y Enfermera. (Sin notar la presencia de Ansiedad y Descuido)

Doctor: -Desfibrilador… Atrás… Libre… Voltaje… Descarga… (Cuenta y repite con ayuda de la enfermera una y otra vez sin éxito)

Ansiedad: -¿Se lo diremos a la niña?

Descuido: -Debe saberlo. Es su padre... Lo amaba.

Ansiedad: -¡Fue mi culpa! ¡Y también la tuya!

Descuido: -Y sin embargo, existe alguien más poderosa que nosotros y es invencible.

Aparece cosa amorfa, muy pequeño… parecido a un átomo y con una estela brillante en forma de picos que le rodea en su totalidad… Es pesado.

Cosa amorfa: -¿YO?

Descuido: -Tú, al igual que nosotros, sólo eres un “vehículo” para llegar a ella.
Ansiedad: -¿Entonces quién es?
Descuido: -Ella: La Muerte. (Señala a un espectro con túnica negra que no se puede ver en su totalidad).

Se cierra telón.


Acto II
Escena Primera.
Un jardín bello.

Se escucha una voz femenina, dulce, joven y sabia que parece salir de las abundantes flores.

Voz femenina: -Yo soy “Amor.”

Entra “Amor” con elegancia y cadencia con vestido rosa de tonalidades muy suaves, con cabellos dorados y corona de laureles.

Amor: -¡Tontos los que piensan que yo, amor, soy finita! ¡Si aún así, hasta la flor marchita resucita! Y cuando su muerte es definitiva, el origen de su raíz y de su tallo permanecen para siempre en mi jardín… donde florecerá y vivirá… de nuevo.

Entran las almas de los cuerpos del hombre y la mujer del acto I y el paciente en la cama del hospital acompañados de la Tristeza, la Cosa amorfa, el Descuido y la Ansiedad.

Amor: -Ustedes (toca a los humanos) son bien recibidos… Y ustedes necesitan (más que ellos) de mí (Señala a la Tristeza, El Descuido y la Ansiedad) -Pero tú… ¿Qué haces aquí? (Señala con desdén a la cosa amorfa y pesada)

Cosa Amorfa: -Ella está aquí.

Oscurece.

Salen.


Escena Segunda
El jardín bello a oscuras, de noche con las flores a punto de marchitar.
Entra La Muerte acompañada de una pareja de ancianos y una niña. Permanecen la “Tristeza”, la “Cosa amorfa”, el “Descuido” y la “Ansiedad”.

La voz macabra: -Soy la muerte.

La Muerte (Al Amor): -Vine a decirte que me he llevado a muchas más almas de las que te puedes imaginar. Pequeños, adultos, ancianos -señala con quienes viene acompañada- y veo que todos ellos llegaron aquí. Me lo dijo él. Me lo dijo “Covid” -señala a la cosa amorfa- que en estos tiempos, me los entrega. Pero como siempre (y típico de los humanos) se me logran escapar durante el viaje por su peculiar inquietud y llegan hasta aquí, contigo. Pero, ahora, gracias a él, los he vuelto a encontrar. ¡Miles de almas para llevar! (Baila tilica y flaca) Para mí son buenos tiempos. ¡Tiempos de enfermedad, tiempos de muerte!

Amor: -Como siempre, amiga mía, eres olvidadiza. Debe ser la penumbra en la que has permanecido en eternidad la que te ha fastidiado la memoria como castigo, inherente a tu existencia y que te ha de acompañar de forma perenne… Sí, eso es. Recuerda que, a diferencia de ti, mi reino es tocado por los rayos delicados del sol del mundo humano y regado por las mismas gotas de sus lágrimas que hacen que florezca mi jardín para siempre. La inmortalidad del amor, mueve de forma positiva al mundo. Y sé que suena a "demasiado" pero todos nos inclinamos por amor... Existimos por amor. Que no se te olvide: Por ti, muchos se "mueren" de miedo pero sólo ante mí se inclinan... por amor. La total reverencia de hasta el más descreído, malvado o solitario la obtengo porque necesitan de mí para vivir la vida de una forma que los libre y olvide de ti; incluso si te merecen algunos, ellos se mueven por el odio en busca de mi consuelo... Tú, algunas veces, eres violenta. Tu esencia, me desafía. Y no te odio ni te desprecio. Porque tú eres parte de mí… De mi existencia... ¡Sí! ¡Yo soy la vida! Y sin mí, tú no existes. Y sin ti yo no existo y sin ellos, nada ni nadie... Y aún así, yo soy más poderosa porque la existencia la vivimos más por amor que por muerte.

(Todos asombrados)

Amor: -Si no perdiéramos a nuestros seres amados... ¿Cómo sabríamos cuánto es lo que valen? Tú, al igual que ellos, perteneces aquí: Conmigo. Este es tu lugar. Y no te das cuenta que todos permanecen bajo mi cobijo: Olvidándote y recordándome. "Amor" y "Muerte": Somos fuerzas hermanas que dependen una de la otra. Y aunque sean tiempos difíciles, el amor (en tiempos de COVID) es, al final, lo que más importa. Y así existimos. Y aquí estamos. Y aquí seguimos: Por amor.

(Reverdece el Jardín)

Telón Final.



*Este y todos los escritos que lees aquí son propiedad intelectual de su autor: Ángel Paz*
Contacto: Facebook.com/angelpaz.pelusa13

"El amor en tiempos de Coronavirus" es una obra registrada por su autor y también está disponible en su blog personal: angelpazpelusa.blogspot.com

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