El Nuevo Boom Artístico Mexicano
Ángel Paz

23-01-2019  21:24

Hace tiempo que los directores mexicanos del cine actual dominan de forma positiva las críticas de Hollywood y acaparan los reflectores de las alfombras rojas siendo alabados por la crítica mundial. Es por esta razón, estimada lectora y lector, que el otro día me puse a pensar sobre la curiosas razones del éxito que viven nuestros directores mexicanos en el ámbito internacional y, con el avecino de una nueva edición de los premios Oscar 2019, se me ocurrió investigar acerca de los diferentes “Boom” artísticos que han surgido en nuestro país dentro de la materia más comercial posible. Y, en efecto, me encontré con procesos muy interesantes como en el denominado “Muralismo Mexicano” y como lo que pasó con la llamada “Época de Oro del Cine Mexicano”.

Ante esto, es obligatorio señalar la inverosímil falta de apoyo que han tenido el cine y las artes en México de forma histórica. Por ejemplo, con el actual gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el presupuesto para este 2019 para la Cultura y las Artes tendrá una reducción de aproximadamente $1000 millones de pesos. De acuerdo con la Red Mexicana de Festivales Cinematográficos y El Instituto Mexicano de Cinematografía se perderán, en conjunto, más de 50 millones de pesos (más de la mitad de su presupuesto) en comparación con el monto asignado en el último año de gestión del ex presidente Enrique Peña Nieto.

Si bien existen otros casos y circunstancias que obligan a los gobiernos de México a mirar hacia otras áreas de oportunidad o desarrollo, se debe recalcar que el apoyo tanto a la industria del cine mexicano como a la educación para el impulso de la cinematografía ha sido realmente paupérrimo por no decir triste.

Ante esta situación, las universidades que ofrecen esta carrera padecen de la falta de calidad en el claustro docente, en los planes de estudios y, como lo he mencionado, en el financiamiento severo que les han otorgado los gobiernos mexicanos a través de los años además de vivir un rechazo social como les ocurre a las demás artes en nuestro país.

Parte de este distanciamiento y falta de interés de diversas generaciones mexicanas hacia el cine se debe a que México no es un país al que le guste el arte y que, ciertamente, el enfoque político-educativo se ha esmerado en olvidarlas y en apoyar a otras licenciaturas las cuales están saturadas de estudiantes y de profesionistas que, sobra decir, tienen una característica en común: el desempleo.

Dicho lo anterior se formula la siguiente pregunta: ¿Qué se necesita para ser un Alfonso Cuarón, un Alejandro González Iñárritu o un Guillermo Del Toro? La respuesta es simple: Nacer en una familia acomodada y emigrar de México.


En ese sentido, estimada lectora y lector, si usted es un estudiante común o un soñador de la realización cinematográfica, déjeme apuntar que (como se dice en mi barrio) usted ya valió queso.

Pero no se desanime, le invito a cuestionar lo que está viviendo hoy en día el director mexicano Alfonso Cuarón: ¿Se trata en realidad de un intelectual mexicano quien demuestra un triunfo internacional a pesar del olvido de su gobierno o es que su trabajo “ROMA” es una oda a la charlatanería cinematográfica debido a la explotación de imagen de una realidad social (en este caso) indígena-mexicana para la industria Hollywoodense?

Seguro que existen muchos y otros proyectos en mentes creativas de estudiantes (y no estudiantes) que podrían mejorar nuestra industria cinematográfica y llamar la atención de una forma contundente a los gobiernos mexicanos e impulsarla de verdad para seguir triunfando en la industria y se pueda apreciar como algo normal. Lamentablemente esto no sucederá en un largo tiempo.

Bajo mi análisis, podríamos decir a favor de Alfonso Cuarón que cuenta (y para que no se desanime) con una maestría narrativa cinematográfica excelsa para contarnos una historia tan aburrida, común y simple. La cual logra generar una ola de repudio ante ese México tan difícil de finales de los 60´s e inicios de los 70´s, entre otras cosas.

Sin embargo, sin adentrarnos a la sinopsis de la película, el origen del éxito de los cineastas mexicanos radica en una triste realidad: La fuga de talentos por la casi nula oportunidad de desarrollo en las áreas artísticas de nuestro país.

Así como pasó con la Época de Oro del Cine Mexicano (en la que una de sus razones de éxito fue por el paro de la industria cinematográfica de los Estados Unidos de América al entrar “al quite” en la segunda guerra mundial y redirigir el financiamiento del cine a la armería) y con el “Muralismo Mexicano” (en el que la Gran Depresión y la Primera Guerra Mundial permitieron una generación de artistas severos en México) el éxito de los Cineastas Mexicanos en la actualidad se debe, primero, a la fuga de talentos que no soportaron más a México y que tras el hartazgo del rechazo diario de los gobiernos en turno decidieron emigrar; y, segundo, a la valentía y trabajo persistente de este Nuevo Boom Artístico mexicano que pudieron encontrar una calidad de vida mucho mejor en otra nación y explotar su magníficas cualidades.

Quizá esto se lea fatal pero definitivamente es una realidad. Es indudable la creatividad y el talento de esta ola de directores mexicanos pero, aún así, podemos seguir hurgando una infinidad de cineastas mexicanos si se desarrollan de forma adecuada las áreas de oportunidad artísticas que tanto nos urgen y así no sólo luchar por su apoyo o justa remuneración económica profesional sino para la creación de un auténtico sentido social que permita el crecimiento profesional y humano a través del arte.
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